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Golpe a la venta ilegal: aseguran que cayó un 90% la presencia de manteros en la Ciudad
La fiscalización permanente permitió desarticular un mercado ilegal de más de $2.000 millones.
El paisaje de las veredas porteñas cambió drásticamente en el último año. Según el último informe oficial del Gobierno de la Ciudad y datos de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), los operativos de desalojo y control permitieron una caída histórica del 90% en la venta ilegal callejera.
La fiscalización permanente en puntos críticos como Once, Flores y Liniers logró desarticular un circuito de comercio irregular que movía más de $2.000 millones, devolviendo la transitabilidad a los vecinos y el alivio a los comerciantes formales que sufrían la competencia desleal.
«El orden no se negocia»: las cifras del operativo
La política de «tolerancia cero» a la ocupación del espacio público, bandera de la gestión de Jorge Macri, arrojó números contundentes tras dos años de intervenciones sostenidas. Desde el Ejecutivo porteño detallaron que se liberaron 13 espacios públicos que estaban tomados históricamente y se desalojó a más de 19.000 manteros.
«Los manteros no solo se apropian del espacio público que es de todos, también perjudican a los comerciantes que pagan sus impuestos. Con nosotros eso se terminó: en la Ciudad el orden no se negocia», sentenció el Jefe de Gobierno.
El relevamiento indica que se recuperaron 63.700 metros lineales de veredas y calles, lo que equivale a unas 637 cuadras que volvieron a ser transitables.
Once, Flores y Parques: dónde se enfocaron los controles
El plan no solo apuntó a los centros de trasbordo masivos. Además de las zonas comerciales de Retiro, Liniers y la Avenida Avellaneda, se recuperaron pulmones verdes que funcionaban como ferias ilegales a cielo abierto: Parque Centenario, Parque Patricios, Parque Los Andes y Parque Saavedra.
Ignacio Baistrocchi, ministro de Espacio Público e Higiene Urbana, explicó la clave para que los manteros no regresen: «Donde intervenimos, nos quedamos. Los grandes operativos están apuntalados por un dispositivo de control permanente». Actualmente, unos 230 inspectores, apoyados por la Policía de la Ciudad, monitorean estas zonas diariamente para evitar nuevas ocupaciones.
El impacto económico de estas medidas fue validado por el sector privado. La CAC reportó que la venta ilegal se derrumbó un 85,7% durante el último año en comparación con 2024, confirmando el retroceso de las «saladitas» callejeras en el mapa porteño.