Buenos Aires, 16/12/2018, edición Nº 1862
Aire Libre
Fecha Publicación: 9 octubre, 2017

Más de mil personas participaron del picnic más chic del mundo en Puerto Madero

La postal sorprendió a los que estaban paseando, ejercitando o simplemente circulando por Puerto Madero. Faltaba poquito para las 19 y por Juana Manso, Olga Cossettini y Aimé Painé empezaron a asomar filas y filas de gente de blanco que completaban su recorrido en busca de una locación que todavía era secreta. ¿El destino? La primera edición local de Le Dîner en Blanc, el picnic très chic que agita los circuitos más exclusivos. Se trata de un evento pop up que nació en París hace casi 30 años, se celebra en más de 70 ciudades y gana fanáticos entre los amantes del universo experiencias + gastronomía + glamour. El cruce con un grupo de patinadores en la esquina de Azucena Villaflor marcaba el clima del encuentro: al final, unos y otros estaban haciendo eso que les producía más disfrute.

Para muchos de los participantes los preparativos empezaron hace más de un mes, cuando empezaron a circular las invitaciones. En la primera fase, contactos, amigos y conocidos de los organizadores locales –Maia Naon, Nicolás Francisquelo y Jimena Suárez-, después los recomendados o invitados por los que ya estaban inscriptos y por último una fase abierta al público. Todos pagaron una membresía de 49 dólares y se entregaron a la (gran) lista de requisitos del evento: vestimenta de rigurosísimo blanco de pies a cabeza (bien recibidos los sombreros, antifaces, accesorios y afines); mesa con medidas establecidas, sillas blancas y vajilla buena (nada de plástico o descartables); comida y bebidas (también gourmet y solo se podía llevar vino, champagne, agua o soda; nada de gaseosas, aperitivos o cervezas). Todo esto en canastas blancas, por supuesto. (También estaba la opción de alquilar/comprar con anticipación a los organizadores distintas opciones de menú con Martini Prosecco o Martini Asti).

El predio elegido para el debut en Buenos Aires fue en Oceana Puerto Madero, ubicado frente al Faena Hotel Buenos Aires. Para mantener el secreto hasta el final, los invitados fueron citados en siete puntos de encuentro diferentes a las 17.30 y el traslado se hizo en micro.

Graciela y Guillermo fueron de los primeros en llegar a la plaza Parques Nacionales Argentinos, en Sucre y Alcorta. “Me enteré por American Express Platinum e hice todo a escondidas porque quería darle la sorpresa”, cuenta ella. Fue difícil la parte de convencerlo de que se tenía que comprar un saco y unos zapatos blancos. “Fue insistir e insistir, hace un mes que vengo insistiendo y comprando el resto de las cosas porque las instrucciones eran muy precisas y quería cumplir con todo. Trajimos champagne blanco, por supuesto, ya frío y en una frapera con hielo y copas. Los platos blancos, copas de cristal, todo. Alquilé mesa y sillas y compré el picnic porque era demasiado”, avanza. ¿Por qué? “Me divierte porque es exclusivo, porque es la primera vez que llega al país y quería ser parte. Y disfruté un montón mirando en la web las fotos de otros lugares del mundo, Montreal, Tokio, París, me encantó”, apunta.

Divertidísimos, Tita y Rolo se destacaban con su combo de sombrero blanco, peluca plateada, antifaces y guantes. “Nos gusta ir a eventos así alrededor del mundo. Hace dos meses estuvimos en Glyndebourne, un picnic con ópera muy tradicional que se hace en las afueras de la campiña inglesa, y vamos buscando alternativas”, cuenta ella. La organización fue un poco complicada porque este fin de semana les tocó mudanza, pero encontraron la vuelta para llegar a horario y con la canasta repleta de cosas ricas.

También Vanesa y Sasha, super elegantes de largo y el contraste de los accesorios y detalles como los labiales rojo y uva. “Veníamos siguiendo el evento y cuando nos enteramos de que se hacía acá nos anotamos. Preparamos una entrada con unos hongos y ensaladas, en el primer plato un arrollado de masa philo, es todo muy gourmet, sí. El look fue un poco difícil para la época del año, en veranito quizás utilizás más blanco. Nos gusta esto de que sea secreto, de todavía no saber a donde vamos, la elegancia, el ritual. Y divertirnos”, compartieron.

Ya en el predio, cada uno acomodó su mesa en largas filas. Con gran camaradería, los que tenían manos libres ayudaban a los que estaban desbordados entre canastas, mesas, manteles y sillas plegables. Muchos llevaron floreros, velas (eléctricas, el fuego no estaba permitido), decoración y otros detalles. Alrededor de las 20 las servilletas en alto marcaron el inicio del banquete y después llegó el turno del baile. Puro disfrute entre amigos con la postal preciosa de Buenos Aires como decorado. Un verdadero lujo, en el sentido amplio del término.

Le Dîner en Blanc nació en París en 1988. François Pasquier había regresado a su ciudad natal después de haber pasado unos años viviendo en el exterior y quería reencontrarse con sus conocidos. Le pidió a cada uno que llevara un amigo y como eran tantos invitados, decidieron hacer el encuentro en el Bois de Boulogne (un gran parque público) e ir todos vestidos de blanco para reconocerse. Entre los invitados famosos estuvieron Alan Faena, Marcela Tinayre, Nicolás Repetto, Mauricio D’Alessandro y María Freytes. NR

Fuente consultada: Clarín

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