Buenos Aires, 19/12/2018, edición Nº 1865
Aire Libre
Fecha Publicación: 26 noviembre, 2018

Highliners marcaron el récord urbano para la Argentina caminando entre dos torres de Puerto Madero

Cinco deportistas lograron ayer sustraerse del clima crispado por la segunda suspensión de la final de la Copa Libertadores y, dominando con una serenidad helada sus sistemas nerviosos y sus cuerpos, establecieron un récord extraordinario. Ataron una cinta de 2,5 centímetros de ancho a las cimas de dos torres de Puerto Madero separadas 150 metros y, a 80 metros de altura, cruzaron caminando una y otra vez entre los dos edificios. Fue un hito del highline, disciplina que también encierra una exigente filosofía de vida.

En la calle, un puñado de paseantes domingueros disparaban pasmados sus cámaras contra el tormentoso cielo porteño para fotografiar a una figura del tamaño de una hormiga que se balanceaba sobre la sutil línea de nylon que unía los edificios. Se trata de Federico Cantú, de 23 años, mendocino, que llegó a Buenos Aires con el propósito de batir el récord urbano de highline en la Argentina. La travesía entre ambos extremos le tomó apenas ocho minutos. La recorrió ida y vuelta varias veces; pero no se conformó solo con eso. Además, en cualquier punto del recorrido de pronto comenzaba a rebotar sobre la cinta elástica, que subía y bajaba un par de metros. Por fin, se paró de cabeza. Vestía apenas una remera, un short y una vincha. Y andaba descalzo para sentir la cinta. “Voy mirando a la gente, me río, me gusta mucho jugar en la cinta”, contó risueño Federico. “Es una meditación activa, estás presente en cada momento y sentís con claridad cada parte de tu cuerpo”, explicó.

Se calcula que en la Argentina existe una comunidad activa de unos 80 highliners. La mayoría trabaja en grupo porque la instalación de la cinta es complicada. Cantú explicó que la edad ideal para practicar este deporte se extiende entre los 17 y los 50 años, aunque aclaró que los chicos pueden practicarlo desde los ocho porque aprenden con mayor facilidad.

El evento, organizado por la productora Saturno BA en el complejo Madero Harbour, supone un hecho excepcional porque el highline es un deporte que se practica en la naturaleza, donde la cinta suele atarse entre dos cerros. Practicarlo en las ciudades es más complicado debido a la dificultad para obtener los permisos que exigen la Prefectura, la policía y las municipalidades. El récord argentino de highline lo ostenta Iván Avaca, que logró recorrer 675 metros entre dos cerros de Mendoza y que ayer también caminó en Puerto Madero.

Carolina Bret, de 29 años, y Lautaro Arrellano también participaron del desafío. NR

Fuente consultada: La Nación

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