Buenos Aires, 13/12/2017, edición Nº 1494
Bienes Raices

Formalizarán la cesión de los terrenos de Puerto Madero que el Nacional Buenos Aires utiliza como campo de deportes

La Corporación Puerto Madero saldará una vieja cuenta pendiente con el Colegio Nacional Buenos Aires. Después de casi 20 años formalizará la cesión de los terrenos que utiliza como campo de deportes y que le pertenecen. Además, financiará la construcción de un gimnasio con canchas de básquet, vóley y handball. Un trámite que se demoró más de la cuenta y en el que mucho tuvo que ver la transformación de ese barrio, el más caro y lujoso de la Ciudad. La lucha del colegio y de su comunidad logró salvar el terreno y evitar que se convirtiera en un complejo de torres.

Cuando Puerto Madero no era el barrio que es hoy, el colegio ya tenía allí su campo de deportes. En rigor, fue inaugurado en 1915, pocos años después de la puesta en marcha del puerto y sus diques. Hasta los 90, el campo estuvo rodeado de descampados, algunos depósitos, reparticiones de Prefectura y una Reserva Ecológica que estaba lejos del paseo que es hoy. Era una zona insegura y durante décadas preocupó a muchas familias de estudiantes.

En 1989 se formalizó lo que hoy se conoce como Corporación Puerto Madero, una sociedad anónima propiedad de los gobiernos de Nación y Ciudad. Tuvo el objetivo de urbanizar las 170 hectáreas que conformaban lo que era el área antigua del puerto. En 1991 se llamó a un concurso del que finalmente salió el master plan del barrio. Y en 1994 comenzó la primera etapa: la renovación de los docks, los edificios de ladrillo ubicados junto a los diques.

Toda la tierra fue parcelada y vendida. Recientemente la Legislatura permitió la rezonificación y la venta de la última manzana libre del barrio: la manzana ubicada junto al campo de deportes del Nacional. Según datos del mercado inmobiliario podría venderse en más de 60 millones de dólares, algunos incluso aseguran que más cerca de los 90 millones. Y este dinero deberá destinarse a una parte de la construcción del Paseo del Bajo.

En todos estos años la presión sobre los terrenos del colegio dependiente de la Universidad de Buenos Aires fue enorme. “Sostuvimos la lucha, aún pese a que estaba claro que nos pertenecían. Muchas veces quisieron parcelar el predio y venderlo. La Justicia había fallado años atrás y recién ahora llegamos a este acuerdo. Por ley, la Corporación tiene que construir 10.000 metros cuadrados destinados a Educación. Una parte de esos metros será para lo que hará para nosotros, es decir el gimnasio”, explicaron desde la UBA.

Eduardo Albanese, gerente técnico de la Corporación, contó a Clarín que “la infraestructura será de primer nivel, con los mejores estándares de sustentabilidad. Se normalizará la escritura, con el catastro correspondiente. El convenio estará firmado antes de fin de año, porque hemos llegado a un acuerdo con las autoridades. El diseño tienen una impronta moderna y el edificio será de gran calidad”.

El edificio tendrá una superficie envolvente con una estética moderna y una rampa exterior que por momentos ingresa, reconvertida en rampa-aeróbica. Además, contará con un atrio central de siete metros de altura. Esto permitirá que el lugar se use para competencias oficiales, en las que se requieren ciertas medidas estándares. Y habrá canchas de vóley, básquet y handball, con tribunas retráctiles.

En el primer y segundo nivel habrá salas de entrenamiento, vestuarios, una cafetería, la vivienda del casero, SUM y consultorio médico, entre otras áreas. En la terraza estarán las canchas de papi fútbol y hockey sintético. Se conservarán -y mejorarán, por cuenta del colegio- las canchas de fútbol existentes sobre Macacha Güemes y Avenida de los Italianos. También se realizarán obras en un playón, con más canchas de básquet y vóley.

La manzana que ocupa el campo de deportes está delimitada por Macacha Güemes, Avenida de los Italianos, Juana Manso y Trinidad Guevara. La obra que se llevará a cabo en el gimnasio comprenderá unos 4.900 metros cuadrados, por cuenta de la Corporación.

Albanese detalla que, para cumplir con la superficie que deben destinar a Educación, “en el Dique 1 se construirá un jardín de infantes, público y gratuito, con los mismos niveles de sustentabilidad y calidad que tendrá el gimnasio”.

Volviendo a los papeles, para la UBA jamás estuvo en duda la propiedad sobre estos terrenos. Hace cinco años, la Justicia falló a favor del colegio: en 1935, una ley había declarado que todos los inmuebles que ocupaban las dependencias de la UBA eran de su propiedad, aunque la Universidad nunca las haya inscrito a su nombre.

En función de este “vacío”, la Corporación inscribió estos terrenos como propios e hizo todo lo posible por venderlos. En 1998 la UBA inició el reclamo. Hoy, a casi 20 años, ambas instituciones darán por terminada toda la controversia. NR


Fuente consultada: Clarín

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