Buenos Aires, 22/09/2018, edición Nº 1777
Cultura
Fecha Publicación: 22 agosto, 2018

Una muestra de arte, con la presencia de las villas 21-24 y Zavaleta.

Una muestra del maestro artesano Héctor Saraví se inauguró el jueves 16 de agosto en el Pabellón de las Bellas Artes de la Pontificia Universidad Católica Argentina (UCA), en Puerto Madero, dentro de un clima festivo, con globos y banderines de colores, y una concurrencia animada y alegre, con la presencia de muchas personas de las villas 21-24 y Zavaleta.

Son obras que Saraví realiza en el taller de escultura del Centro de Formación Profesional “Padre Daniel de la Sierra”, donde enseña a jóvenes de esas villas, con el impulso del presbítero Lorenzo de Vedia, párroco de Virgen de los Milagros de Caacupé.

Este sacerdote estuvo presente y un grupo numeroso de mujeres de su parroquia, misioneras en capillas y ermitas de la zona, entonó vibrantemente, con devoción, el himno a la Virgen de Caacupé.

La muestra estará abierta hasta el 2 de septiembre, de martes a domingo, de 11 a 19. Hay imágenes de distintas advocaciones de la Virgen María (de Luján, del Carmen, Desatanudos, de La Pampa), de santos, como San José Gabriel Brochero y Santa Teresita del Niño Jesús, y otros motivos, así como moldes, herramientas y mesas de trabajo.

Algunas imágenes fueron llevadas desde casas particulares. En conjunto revelan la honda presencia de la fe católica en la vida de la gente, la fuerza de la devoción popular a Cristo y María.

Son curadores de la muestra Cecilia Cavanagh, directora del Pabellón, y Alberto Mac Loughlin.

Al abrir la muestra, Cavanagh expresó: “Hace dos años nos fuimos acercando al párroco, padre Lorenzo “Toto” de Vedia y a su infatigable trabajo, cuando nos recibió en el Jardín de Infantes “Nuestra Señora de los Milagros de Caacupé”, donde a los niños Pepe Cáceres, Alberto Mac Loughlin y Marisa Álvarez Ferreyros los transformaron en pequeños artistas por un rato, cada uno con su paleta colmada de colores, su pincel de profesional, su delantal y su atril con el soporte correspondiente.

“El año pasado –continuó- el Padre “Toto” nos llevó a conocer el Centro de Formación Profesional “Padre Daniel de la Sierra” a su cargo, y allí, entre tantas escuelas estaba el Taller de Escultura. Bloques de mármol de Carrara, el mármol Giallo (amarillo) de Siena, el granito gris mara, la madera, el hierro, o materiales como el latón, la masilla para durlock, la arpillera, el plástico y el poliestireno expandido o “foam”, eran los materiales utilizados. El maestro artesano Héctor Saraví (quien no acepta llamarse artista) explicaba que su obra era el trabajo y todo lo concluido se enviaba a iglesias o parroquias en diferentes lugares de la Argentina, a la Casa Rosada, como así también al hogar de una familia”.

“Nos llevó un tiempo y varias visitas a Pepirí –añadió- pero, junto con la co-curaduría de Alberto Mac Loughlin, logramos ir dándole forma a la muestra que no íbamos a dejar de realizar en el Pabellón de las Bellas Artes, resultando probablemente una de las más difíciles. Y que luego fue maravillosamente intervenida por las misioneras de cada una de las capillas y ermitas que forman parte de la “Parroquia Virgen de los Milagros de Caacupe”

El Centro de Formación cumplió 15 años y al abrir su taller fue bendecido por el entonces arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Mario Bergoglio. Cavanagh destacó la feliz coincidencia con el Pabellón de las Bellas Artes, que fue inaugurado el 23 de abril del 2003.

“¡Me conmueve que nos hayamos encontrado trabajando y hoy estemos celebrando todo aquello que venimos haciendo a lo largo de 15 años, con empeño y entusiasmo!”, exultó. Explicó que en 15 años se realizaron 130 muestras, se publicaron 115 catálogos, fueron convocados 500 artistas.

“En el Pabellón exponemos temas sociales que nos preocupan y queremos comunicar, estimulando el dialogo y el debate, y contribuyendo al mejoramiento cultural y espiritual de nuestra sociedad”, dijo.

En el acto estaban presentes dos artistas plásticos que en 2014 habían expuesto en el Pabellón, por separado: Cecilia Duhau y Germán Gargano. Este último comentó que una pintura suya aparece en una película que se estrenaba ese mismo día en Buenos Aires: “Mi obra maestra”, en la que el actor Luis Brandoni encarna a un artista en decadencia.

Entre los asistentes, una señora que vive en la villa, muy cerca de la parroquia, destacó la importancia que este centro espiritual y el taller han tenido para su hijo Walter. El nació con dificultades y los primeros años debía estar en silla de ruedas. La mamá atribuyó a Dios y a la intercesión de la Virgen de Caacupé que haya podido caminar y señaló su orgullo por el desarrollo de su hijo, que tiene ahora 28 años, y estaba a su lado. Walter participa en el taller de esculturas, ayuda al padre Vedia en las misas y sabe perfectamente de memoria qué santo corresponde a cada día del año, así como las fiestas litúrgicas correspondientes, porque se ha interesado en ampliar su formación religiosa.

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