Buenos Aires, 23/08/2019, edición Nº 2112
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Fecha Publicación: 10 enero, 2014

Piletas: opciones para cuidar el medio ambiente

pileta

 

 (Puerto Madero) La semana pasada, cuando la ola de calor no daba respiro en la ciudad, muchas personas buscaban bajar la sensación térmica escapando a la pileta de algún club, familiar o amigo, o la clásica pileta de lona en la terraza o el jardín. Entonces me planteé la siguiente pregunta: ¿Puede una pileta ser más amigable con el medioambiente?

En primer lugar, una piscina es un reservorio de agua artificial, que contiene de manera regular una mayor o menor cantidad de este líquido fundamental para la vida. Es por ello que, al momento de construir una piscina, resulta fundamental dedicarle un tiempo al conocimiento de los sistemas y métodos utilizados para la conservación del agua. En el caso de una pileta de material, la sustentabilidad pasa por mantener el agua limpia con la menor cantidad de energía y químicos durante todo el año, y evitar tener que llenarla cada temporada. En el caso de una pileta de lona, que contiene una menor cantidad de agua y suele desarmarse al terminar el verano, lo más sustentable será buscar la manera de reutilizar esa agua al momento de vaciarla para tareas como riego, limpieza de la casa y otros usos que no requieren de agua potable.

Un dato que resulta muy llamativo es que el 10% de la energía mundial es consumida por bombas de agua y otros fluidos. A diferencia de una lámpara u otro artefacto eléctrico, una bomba suele funcionar durante varias horas al día, por lo que tener en cuenta su eficiencia energética al momento de comprar una bomba nueva, contribuye en mayor medida al ahorro y el cuidado del medioambiente que reemplazar una lámpara bajo consumo por una tipo LED. La piscina de La Casa G se llena usando una bomba solar Grundfos SQFlex sin consumir energía de la red. También podemos aprovechar la energía eólica mediante los clásicos molinos de viento o una variante de la bomba SQFlex provista de su propio generador eólico.

Para conservar el agua limpia necesitamos un sistema de filtrado. Los sistemas más populares utilizan una bomba para hacer circular el agua y un filtro de arena que atrapa las partículas en suspensión y periódicamente realizan un retro lavado para remover la suciedad acumulada. Un sistema que mejora notablemente la eficiencia y los tiempos de filtrado, es el de desborde finlandés. ¿En qué consiste? La piscina se mantiene siempre llena y la suciedad se retira del espejo de agua mediante desborde antes que llegue a disolverse o se deposite en el fondo.

Para conservar el agua libre de microorganismos se suelen utilizar productos químicos, como el cloro y el ácido clorhídrico. El problema es que, en grandes cantidades, estos productos son perjudiciales para la salud y el medioambiente, son costosos, su manipulación es peligrosa e irrita las mucosas. Desde hace pocos años, estos productos están siendo reemplazados por el uso de sistemas de ionización. Son equipos muy sencillos y cada vez más económicos, que hacen circular una corriente eléctrica de bajo voltaje por una barra de sacrificio que libera iones de cobre y plata en el agua. Los iones de cobre tienen propiedades alguicidas, mientras que los de la plata son bactericidas.

El mayor gasto de energía en una piscina es la climatización. La opción y consejo más sustentable sería utilizar en paredes y fondo una pintura o revestimiento vítreo oscuro, lo cual elevará la temperatura del agua unos grados. Es decir, estaremos aprovechando las radiaciones solares para calentar el agua de manera pasiva, sin consumir electricidad. Por otro lado, una piscina poco profunda, tendrá un menor volumen de agua a climatizar. Si queremos el agua aún más caliente, podemos utilizar un sistema de climatización activo, con colectores solares y una pequeña bomba de agua, con el cual podremos prolongar la temporada de uso de la piscina varios meses.  Todo sistema de climatización debería ser complementado con algún sistema cubre piscina, que además de reducir la perdida de calor durante la noche, brinda un elemento adicional de seguridad y evita el ingreso de la suciedad.

Finalmente existe una nueva tendencia mundial, relacionada con la permacultura. Son las denominadas piscinas o estanques naturales. Las mismas son pequeños ecosistemas que utilizan distintas variedades de plantas acuáticas y colonias de microorganismos que, al cabo de algunos años, llegan a un equilibrio sin la utilización de productos químicos. A nivel sustentable son la mejor opción, aunque tienen algunas contras a tener en cuenta. Algunos ejemplos: hay que evitar el uso de lociones o protectores solares comerciales, el agua debe mantenerse lo más fría posible para evitar la proliferación de algas y en las mismas suelen desarrollarse los mosquitos. Esto último puede solucionarse si estamos dispuestos a compartir la pileta con una familia de simpáticas ranas.

 

Fuente: La Nación

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