Buenos Aires, 24/06/2018, edición Nº 1687
Cultura
Fecha Publicación: 30 diciembre, 2013

Nicolás Uriburu, artista del Sur

Pionero del arte ecológico, fue uno de los genios conceptuales que en los años cincuenta y sesenta transformaron la esencia del arte.

America-Sur-Nicolas-Garcia-Uriburu

Por Julio J. Elías

Apenas se ingresa al banco de inversión MBA Lazard, ubicado en Puerto Madero, el visitante se encuentra con una impactante pintura de un mapa invertido de América del Sur del artista Nicolás García Uriburu. Alejandro Reynal, presidente del MBA Lazard, decidió adquirir la obra hace algunos años cuando el banco inició la expansión regional. Su propósito: que todo el equipo de trabajo tuviera presente que el norte del MBA Lazard es el Sur, Latinoamérica. Recientemente, una obra de esta serie del Sur invertido de Uriburu se vendió por casi 100.000 dólares en la casa de subastas Arroyo.

La impresionante serie de pinturas del Sur es sólo una muestra de una serie de innovaciones conceptuales que Uriburu inició a fines de los sesenta cuando, durante la Bienal de Venecia, tiñó de verde resplandeciente las aguas del Gran Canal. Fue la primera intervención de una serie que replicaría en el Sena de París; el East River de Nueva York; y el Río de la Plata; como una forma de protestar contra la contaminación ambiental,

Nicolás Uriburu es pionero del arte ecológico. En su libro “Conceptual Revolutions in Twentieth-Century Art”, el director del centro de Economía de la Creatividad de la Universidad del CEMA David Galenson lo incluyó en el grupo de jóvenes genios conceptuales que en los años cincuenta y sesenta transformaron la esencia del arte: Robert Rauschenberg , Jasper Johns, Andy Warhol, y Joseph Beuys. Con sus intervenciones a gran escala en la naturaleza, utilizando el agua como soporte, Uriburu rompió con las prácticas convencionales y creó otra forma de hacer arte.

Uriburu ha trabajado en géneros y técnicas diferentes, una práctica conceptual característica del arte del siglo XX que Galenson remonta a Picasso. Pintó a América Latina, sus árboles, sus animales, sus ríos. Pintó muebles con el verde brillante característico de su arte ecológico, y les agregó espinas y hachas, rescatando, según sus palabras, “la memoria de estos objetos, como la silla que añora ser árbol o los muebles que quisieran ser bosque.” En Tokio, hizo esculturas envolviendo de forma cilíndrica cientos de palillos con alambre, asemejando los trozos de árbol del cual fueron sacados, con un texto etiquetado: “Comiendo cada día usted destruye un bosque”. Como señalara el crítico francés Pierre Restany, el denominador común del arte en Uriburu no es su estilo, sino su compromiso con la conciencia ecológica y la identidad latinoamericana.

Sus colores verdes y rojos luminosos y su gran tamaño hacen que el mensaje del mapa invertido de América del Sur se vuelva aún más potente. “Cada visitante que llega al MBA Lazard convierte al cuadro en un tema de conversación, que origina otros,” comenta Reynal. En 2010, Nicolás Uriburu recibió el Premio Carreras Creativas del Centro de Economía de la Creatividad de la Universidad del CEMA. “Es muy difícil realizar una verdadera contribución al arte moderno, que cambie el arte que vemos y la forma en que pensamos sobre ella. También es muy difícil hacer una verdadera contribución a la concientización de problemas sociales como la destrucción del medio ambiente. Cuando alguien hace las dos cosas, con elegancia y humildad, es un logro extraordinario”, dijo entonces Galenson.

*Julio J. Elías es economista del BICE y director ejecutivo del centro de Economía de la Creatividad de la Universidad del CEMA

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