Buenos Aires, 23/07/2018, edición Nº 1716
Salidas
Fecha Publicación: 4 mayo, 2018

Florida Garden: un ícono de los ´60 que aún se mantiene vigente

Avanzar por su amplia escalera, caminar entre las paredes vidriadas, sus mesas de mármol y columnas de bronce, es como volver a los ´60, a su momento de esplendor, con una arquitectura muy de vanguardia. Desde aquel entonces, en la barra de este bar notable se siguen acodando para tomar un ristretto escritores, directores de cine, turistas, artistas plásticos, periodistas y hombres de la City.

Se puede leer en las pequeñas servilletas que acompañan el café “La identidad de una esquina”. Florida Garden está en Florida 899, en el cruce de la peatonal con Paraguay. Durante la década del 60, aquí se vivió la época de los happenings, esas performances a cargo de los artistas que salían de la Galería del Este o del Instituto Di Tella.

 

Su escalera merece destacarse, la gran protagonista del salón, lo primero que impacta al entrar. Es colgante, curvilínea y con escalones enchapados en metal que se van angostando hacia arriba. Este bar, junto al Tortoni y Los Galgos, es uno de los mejor conservados de la ciudad.

Su barra es amplia y está bajo un techo de doble altura, lo que genera una sensación de amplitud y modernidad. También se respira un aire de antiguo abolengo, con las tazas que tienen la filigrana “FG” y un borde dorado colmadas de un blend de café, que los clientes, por lo general, prefieren beber en la barra, parados, una de las costumbres que ya casi se perdieron.

Los clientes que frecuentan el lugar se saludan, con un movimiento de mano o de cabeza, para luego dirigirse a su lugar favorito. A veces, ocurre que esas mesas están ocupadas, especialmente cuando hay turistas. “En ese caso tenés que esperar a que se levanten. Lo que me gusta del Florida es que acá no hay favoritismos, nadie te va a reservar tu lugar”, dice Solsona, mientras le pide al mozo que le traiga lo mismo de todos los días, una ensalada Florida Garden con una botella de agua mineral.En la otra punta, De Marziani esboza en una servilleta su próxima obra.

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