Buenos Aires, 06/03/2021, edición Nº 2673
Bienes Raices
Fecha Publicación: 18 enero, 2014

Edificios eléctricos: ¿Moda o tendencia?

cocina

(Puerto Madero) En la Ciudad cada vez se construyen más edificios que dependen solo de electricidad. Sin conexión a gas, los proyectan así para abaratar costos y tienen departamentos donde todo funciona a 220 voltios, anafes, calderas, calefacción y refrigeración, pero el consumo aumenta, genera más costos para el vecino y recarga la demanda para las empresas distribuidoras de energía. Edenor y Edesur reconocen los casos y los proyectistas admiten que este tipo de construcciones comenzó en edificios grandes pero ahora se ve en todo tipo de construcciones. Sobre todo en los más pequeños, como los monoambientes.

“Es uno de los grandes problemas que estamos teniendo en los grandes emprendimientos. Desde el punto de vista de la arquitectura hay dos posiciones evidentes sobre esto: por un lado, se decide instalar todo eléctrico y eludir el gas porque es más económico para el constructor, sobre todo en edificios altos con muchas unidades. Y por otro porque sin gas a los estudios de arquitectura les resulta más sencillo proyectar departamentos, por ejemplo, pueden poner las cocinas en cualquier lado porque no están condicionados por las limitaciones de seguridad que exigen las instalaciones de gas. Y así hay menos obra, se toca menos. Esta tendencia empezó en grandes torres pero hoy se ve en todo tipo de departamentos. Pero la ventaja es para el desarrollador y el constructor. Desde el punto de vista económico sí, es más barato, pero el gasto de energía termina siendo caro, el que paga la culpa es el propietario con su consumo ”, explicó Norberto Brandeburgo, proyectista de instalaciones eléctricas para grandes estudios.

La tendencia fue confirmada desde Edesur y Edenor. Alejandra Martínez, vocera de la primera, aseguró que “los edificios de mayor categoría están tirando para ese lado” y que “son casos que se ven, por ejemplo, en Puerto Madero”. Alberto Lippi, de Edenor, contó por su parte que la empresa empezó a ver estas construcciones “hace cinco años” y que “vienen creciendo aún en zonas donde hay gas y donde no se justifica”.

Para el arquitecto Fabián Garreta, consultor, el gran problema detrás de esto es que no hay un plan consensuado ni políticas claras. “Entiendo que el gas todavía puede dar y servir, pero creo que si hoy tuviera que hacer un edificio aprovecharía los recursos naturales. Acá lo grave es la falta de planificación, que está aún antes de la falta de inversión. Estamos cautivos por la ausencia de un plan energético que permita proyectar o planificar, saber qué matriz energética queremos tener. Hablamos de invertir pero no sabemos en qué ni cómo. Es fundamental empezar a pensar en eso y en reducir la demanda energética desde el diseño”, opinó.

 

Fuente: Clarín

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