Buenos Aires, 27/02/2021, edición Nº 2666
Ciudad
Fecha Publicación: 28 enero, 2014

Cuando los locales abren o cierran, aparecen los murales

Los murales se instalan como parte de la geografía de la ciudad. Cuáles son sus características y cómo inciden en los modos de habitar los espacios urbanos.

murales en puerto madero starbucks

(Puerto Madero) En los últimos años el arte urbano se ha expandido y ha incorporado nuevas técnicas y modos de expresión. Los dibujos, pintadas y graffitis que inundan las paredes han ganado legitimidad y reconocimiento como parte de la personalidad de la ciudad.
«Antes eran ‘picardías nocturnas’, ahora son orgullo de todos. Hasta los gobiernos lo estimulan», dice Roberto Frangella, arquitecto y artista plástico que considera muy positivo este cambio de signo del arte urbano. Para él, lo fundamental es la conexión de la gente con la calle: «Son expresiones de la sociedad que traen salud mental. Hoy en día estamos muy exigidos y necesitamos de estos vuelos espirituales. Lo lindo que tiene el mural, más que la pintura de un cuadro, es que uno pone el cuerpo entero: se ensucia, se cansa, se estira, sube a una escalera, y puede hasta pintar con una escoba. Genera mucha alegría cuando uno se compromete con cuerpo y alma en la ciudad vive», dice.
Santiago Fallon tiene 32 años, es artista y arquitecto, y cursó sus estudios cuando muchos de los artistas urbanos con los que hoy trabaja a la par estaban empezando a desarrollarse en los pasillos de Ciudad Universitaria. Hace 6 años comenzó a salir a pintar con el grupo eMePeCe -del que hoy es el único miembro activo. Habla de las características de las diversas formas de expresión en las paredes de la ciudad, y cuenta que el mural, por ejemplo, está asociado a la tradición y a la idea de perdurabilidad, por lo que involucra una preparación especial de las superficies a pintar para que los colores y dibujos se preserven por más tiempo. Además, en general contiene un mensaje, relato, o alguna manifestación ideológica fuertemente marcada. El graffiti, en cambio, suele vincularse con el uso de aerosoles para la inscripción de letras, algo que en la era digital recupera la idea del trazo propio como un valor. Fallon señala que el concepto de arte urbano define una escala particular de trabajo, y contiene además las relaciones con la ciudad y con las personas que viven en ella. Además, entronca este tipo de arte con las «pintadas» -como las políticas, por ejemplo-, en relación a la velocidad de la ejecución -muchas veces las obras se realizan en sólo una tarde o noche-; el trazo grueso, el estilo festivo, y la no expectativa de duración. Acerca de esto último, el artista cuenta que es común que los dibujos que se realizan en las paredes sean tapados por otros, y a veces incluso hasta se utiliza el dibujo de abajo para agregar figuras o motivos encima, o componer una nueva trama. «La pintada está en el inconsciente colectivo ¿Por qué en Buenos Aires se puede pintar tan fácilmente hoy? Porque la gente está acostumbrada a ver enormes paredes pintadas», comenta.
Frangella señala que los murales tienen un modo de expresión con códigos más asociados a la gráfica que a la pintura, en los que se acentúa lo que se dice con trazos fuertes. Otra de las manifestaciones que destaca en las paredes de la ciudad son los stencils -figuras o dibujos realizados con plantillas o moldes-: «Es como un equivalente a lo que en literatura son los haiku. Son pequeños mensajes muy condensados, como un pensamiento poético. Por ejemplo, ponen la cara de Marilyn Monroe, y todo lo que puede transmitir y simbolizar ella como actriz y mujer sexy está sintetizado en un pequeño dibujito fantástico que juega con claros y oscuros», dice.
Rodolfo Sorondo, arquitecto y artista que se dedica a la realización de murales con azulejos, al modo de grandes mosaicos, señala que un punto fundamental en los murales es que forman parte de un espacio y contexto determinados, son de un sitio, y participan activamente en la cualificación de él.

Contacto con los vecinos
El trabajo en arquitectura se da en contacto con la gente, con la comunidad y sus necesidades. Así, el arte urbano, también requiere mucho de este mirar y encontrar los espacios, las técnicas y los modos de trabajar junto con el ambiente. En este sentido, Santiago Fallon cita la famosa frase del pintor Pablo Picasso «yo no busco, encuentro», para ilustrar lo que ocurre a la hora de elegir un sitio donde desarrollar su arte. En su experiencia, no se trata de pensar un dibujo y luego elegir un lugar, sino que en general ve una pared que le llama la atención, y a partir de ahí busca el modo de «encontrarle la vuelta» a sus particularidades. Así, por ejemplo, junto a eMePeCe, muchas veces utilizaron esquinas con ángulos muy agudos para darle forma a cocodrilos que abarcaban toda la ochava. «La ciudad está llena de paredes, hay muchísimos espacios, y más cuando empezás a ver más allá, y a leer qué hay detrás de una fachada. Hay instituciones, colegios, comedores, centros culturales u hogares para jubilados. Millones de lugares no tienen posibilidad de pagar un mantenimiento edilicio, y uno tiene pintura y ganas de pintar. Por eso me gusta definirlo como arte urbano, porque dentro del urbanismo está ver, reconocer y leer la problemática de la ciudad, y operar sobre eso», dice Fallon, y enseguida recuerda la experiencia que realizó en el Hospital Pirovano junto a los vecinos del barrio. En esa ocasión se habló con las autoridades de la institución, se les hizo una propuesta, y se armó una convocatoria -que continúa abierta-, para quienes quisieran participar de la pintura. Muchos vecinos se acercaron, y vinieron artistas de otros países como Uruguay, Colombia, Perú e Italia, para dejar su huella.
En la misma línea, Frangella destaca la función social del arte urbano: «Muchos de estos murales asombran, cuestionan, te hacen pensar, y en última instancia creo que van educando. Si consideramos que el mural es una pieza más de expresión artística es indudable que influye en la formación de los porteños y en la subjetividad», dice.
Los temas son diversos, y van desde cuestiones propias de la idiosincrasia local -es el caso de los dibujos que muestran figuras destacadas del fútbol o el tango- hasta motivos picarescos o estéticas de vanguardia. En algunas ciudades se ve por ejemplo la decoración de medianeras de edificios que dan la ilusión de una continuidad de las fachadas.
Otra cuestión es que muchas de las obras están pensadas en función de los diversos recorridos visuales que posibilitan. Por ejemplo, uno de los trabajos más recientes de Fallon, en el túnel de la avenida Monroe al 3700, donde el artista decidió realizar un diseño vinculado a los números de la quiniela y sus significados, pintando así 100 números, con su simbología. Una vez iniciado el trabajo, comerciantes de la zona ofrecieron sus paredes y persianas para continuar el recorrido visual ahí.
Las manifestaciones artísticas en las paredes llegaron para quedarse. Proponen un modo de habitar y comprometerse con el espacio urbano, involucrando a los habitantes con la geografía de su ciudad. Gabriela Koolen.

(Fuente: Cronista)

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