Buenos Aires, 21/04/2019, edición Nº 1988
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Fecha Publicación: 27 febrero, 2014

Consejos para decorar la casa con un estilo retro

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(Puerto Madero)“Pop, colorido, joven, de líneas simples y con piezas de dimensiones pequeñas”, así define al estilo retro Bernardo Gatti, dueño de Vassily. Lo cierto es que esta estética abarca décadas muy variadas: los años 50 y 60 y algunos elementos de los ’70; y hay para quiénes suma piezas de los `80 y `90. Más específicamente es el periodo de posguerra el que tradicionalmente se conoce como retro, que cuando aparece es muy protagonista. Si estás pensando en incorporarlo a tu hogar, ¡tenés que estar seguro que de que te guste!

Ecléctico y algo excéntrico en sus colores, estampas y materiales, este estilo se reconoce fácilmente en sillas, mesas, y sofás de líneas osadas pero elegantes, que pueden ser un toque de personalidad en un espacio minimal, industrial o hasta romántico. Te pasamos algunas claves para probar y elegir el retro, sin equivocarte ni arrepentirte después:

Comprá muebles: El mobiliario retro, especialmente el de estilo escandinavo, tiene un efecto inmediato. Aún cuando se trata de una, siempre que esté bien ubicada y con una iluminación acorde, no hay forma de fallar: va a quedar bien, llamar la atención y difícilmente desentone. Puede ser un aparador, una silla retapizada o una mesa ratona. Las opciones son muchas y con diversas terminaciones. Se destacan los diseños americanos y escandinavos de los años 50 y 60, o sus versiones actuales que apelan a la estética de aquellos años. Elegí maderas claras para que el mueble conviva mejor con cualquier espacio, especialmente si lleva o acompaña a un tapizado estridente.

Animáte a las estampas: Cualquiera que piense en los años 60 y la moda, tendrá en su mente las estampas en colores furiosos de los vestidos a lunares, con flores o rayas. Esto también se aplica, tamizado, a los muebles. Rayas, lunares, flores. Todo vale. En ocasiones se observan tonalidades un poco más lavadas de las que se utilizaban en aquellos años, pero igualmente consiguen sus efectos. Podés jugar con tapizados de sillas o sofás, alguna chaise longue, una alfombra o algún empapelado para un rincón que quieras destacar. Cuando se trata de un dibujo demasiado llamativo, la clave es generar un pequeño rincón para no saturar con un efecto demasiado abrumador.

Usá color en los materiales: También una cocina puede ser retro, apostando a la melanina amarilla o celeste en las puertas de los muebles, o cerámicos de igual color en las paredes o pisos. Otros colores retro son el verde palta, rojo, negro y blanco (e idealmente las combinaciones de estos dos últimos, como en los típicos cafés de malteadas neoyorquinos de los ’50). Paola Arduino, de Laboratorio de Objetos, aporta que e l estilo retro también aparece “en ambientaciones masculinas y elegantes, en una paleta de grises y visón; y luego en una faceta más alegre y femenina, con un fuerte uso del color”. Y agrega que se destacan el hierro y el bronce, bien pulidos y brillantes.

Utilizá elementos utilitarios y decorativos: Una de sus claves de la época de posguerra es que la forma acompaña a la función. En este sentido, la música tiene un lugar de privilegio. Tocadiscos se suman a cámaras de fotos y otros tantos elementos devenidos adornos. Las piezas de arte son igualmente osadas e inesperadas. El plástico y sus curvas están presentes en todo tipo de objetos y hasta lámparas, así como los metales cromados y materiales sintéticos (en general aptos para su producción en serie). Violeta Brenman, de Cualquier Verdura, aporta: “Todo objeto que cumpla funciones que se volvieron obsoletas o fueron reemplazadas por tecnologías nuevas es fácilmente identificable como retro. El magazine, proyectores de celuloide, el fax”.

No abusar: Bernardo, de Vassily, recomienda elegir con criterio y mesura. Es un estilo como muchísima identidad, y utilizado en exceso puede resultar en una recarga poco feliz o, peor, en aburrimiento. Para Violeta, “tenemos que convivir con objetos que nos resulten interesantes, que nos acompañen y nos hagan la vida más fácil. No es muy difícil encontrar algo retro, el tema es encontrar afinación entre los objetos. En este sentido, es importante pensar en el uso que se le dará al espacio, y en nuestra cotidianeidad dentro del mismo”.

Investigá y asesorate: Como todo estilo de otra época, las imitaciones están a la orden del día. Hay objetos que se venden como si fueran originales de otras décadas, cuando en realidad no lo son. No hay nada que nos evite una compra errada o engañosa como la investigación. Una cosa es comprar una pieza que se sabe actual (una imitación contemporánea) y otra es comprar una que se cree de otra época cuando en realidad no lo es. Para esto, la web es el lugar indiscutible para buscar y asesorarse.

Fuente: Living

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