Buenos Aires, 13/12/2017, edición Nº 1494
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Ampliarán el Aeroparque para sumar aerolíneas y vuelos

Cada vez que una aerolínea matricula un avión en la Argentina hay un efecto no deseado: el aeropuerto porteño queda cada vez más chico. Aeronaves, pasajeros y autos no entran en el territorio que tiene actualmente.

Sin anunciarlo como un plan, pero con varias licitaciones en marcha y otras programadas, el Gobierno decidió que la principal estación aérea de cabotaje de la Argentina ganará terreno. Con la limitación del tren y una autopista en uno de los laterales, será el Río de la Plata el que tendrá que modificar su cauce para que el Aeroparque Jorge Newbery tenga más lugar.

Según pudo saber La Nación, el proyecto estima ganarle al río unas 19 hectáreas que no se utilizarán solamente para la estación sino que anexarán espacio verde para la Ciudad. Ya está en marcha una licitación para ganar al río unas nueve hectáreas. Si bien ya está en marcha el llamado a licitación, faltan algunas cuestiones que tienen que ver con las autorizaciones de la Ciudad y de Nación. Pero se gana tiempo. En su caso, dicen en el Gobierno, se adjudicará la obra a resultas de estos requisitos formales.

El proyecto contempla hacer un relleno sobre el río, en la parte Norte de la estación, frente a la zona que hoy ocupa el servicio de cargas aéreas. Esta superficie permitirá cambiar la traza de la actual Costanera Rafael Obligado y llevarla un centenar de metros más cerca de Uruguay. Entonces habrá terreno para poder extender a lo ancho la parte que hoy se utiliza como zona de embarque de pasajeros. “Es una de las partes que no tiene posibilidades de crecer ya que está la calle, las dársenas de taxis, imposible ir para ese lado. Hay que cambiar la vialidad como para correr todo hacia el río”, dice una fuente oficial que está sobre los planos del proyecto.

La idea de los planificadores de Nación, Ciudad y del concesionario es que la nueva traza para los vehículos y el transporte público tenga mejores comodidades y servicios. Por caso, se piensa en otro sistema para taxis, monitoreado y moderno, para eliminar las incomodidades de las veredas atestadas de pasajeros en horas pico y de autos de alquiler, vehículos particulares y combis en verdaderos Tetris vehiculares. La licitación del Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos (Orsna) y de Aeropuertos Argentina 2000 ya está en marcha y se reciben ofertas hasta el 8 de enero próximo. El pliego tiene un presupuesto oficial de 1941 millones de pesos y según surge de las cláusulas, deberá iniciar en 3 de abril del año que viene.

No todo está terminado y acordado respecto de ese relleno. La resolución del Orsna establece que deberá confeccionarse un estudio de impacto ambiental para establecer si las modificaciones en la zona tendrán efectos sobre flora, fauna y cauce de ríos. Luego habrá intervención del Ministerio de Medio Ambiente y de la Comisión Federal del Medio Ambiente (Cofema). Los tiempos son largos.

Luego vendrá la disposición de varios espacios interiores. La terminal de carga se irá de la parte Norte para mudarse a la zona Sur. Entonces, la línea de despacho y servicios a los pasajeros continuará la línea de la pista hacia el Norte.

Por eso es que el Gobierno puso en marcha una licitación para demoler la Terminal C, esa suerte de J que hace el edificio central de Aeroparque y que termina en la zona de estacionamiento de aviones. En ese lugar, alguna vez habilitado como terraza, solían tener su espacio algunas aerolíneas pequeñas. Esta licitación también está en marcha y prevé un presupuesto de 41,14 millones de pesos. Previo al inicio, la torre de control, que hoy se ubica en ese espacio, se deberá mudar a la nueva localización, cerca de los estacionamientos Sur. Ya está construida pero que aún no se inauguró.

Finalmente vendrá la parte más polémica: demoler la base militar ubicada en la zona Sur donde durante años se operó el movimiento presidencial. Según los cálculos que tienen en el Orsna y en el concesionario, quitar la zona militar del aeropuerto significará cinco posiciones nuevas, que a diario, son miles de pasajeros diarios que podrán embarcar en la zona. Justamente, el estacionamiento de aviones es el principal cuello de botella. Será esa la prioridad a la hora de pensar las obras.

Entonces, la operación presidencial se mudará al frente, al área que ocupan los vuelos privados. Con unos pocos metros para la recepción oficial y un playón para que estacione el avión serán suficientes.

Por lo pronto, las disputas sobres las jurisdicciones que tienen competencia en la base aéreas son los que ocupan los días. Mientras tanto, aquella terminal decorada como se lo hacía en los años setenta, inundada y con poca mantención fue remodelada. Se invirtieron seis millones de pesos para que las delegaciones que lleguen para el G20 no tengan que chapotear en edificios inundados. Luego, todo se demolerá. NR

Fuente consultada: La Nación

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