Buenos Aires, 27/02/2021, edición Nº 2666
Aire Libre
Fecha Publicación: 21 enero, 2014

Adelgazar según el tipo de cuerpo

entrenar

(Puerto Madero) La teoría de los somatotipos se formuló en los años 40 y, aunque es bastante simple, sirve bien para hacerse una idea de cómo reacciona nuestro cuerpo a los alimentos y al tipo de entrenamiento.

Resumiendo; la genética cuenta, pero no es determinante a la hora de tener un cuerpo tonificado y en forma. Si cuidamos nuestra alimentación y nos ejercitamos de manera adecuada, obtendremos resultados mucho más rápido. Descubre cuál es tu somatotipo y que pasos debes seguir.

Ectomorfo: Por naturaleza, delgados. Apenas cogen peso y nunca han estado gordos, por más que coman. Su metabolismo les permite ‘quemar’ grasa con una rapidez endiablada… Pero por contra es más difícil para ellos aumentar músculo y tener una figura más atlética. Si eres de este tipo y tienes una mala alimentación, la ‘barriguita’ será casi inevitable.
La clave para los ectomorfos es entrenar con pesas y ejercicios de fuerza y ‘olvidarse’ de los ejercicios cardiovasculares, que harán que ‘quemen’ músculo al mismo tiempo que grasa. Tampoco es recomendable entrenar durante mucho tiempo por el mismo motivo (no más de 45 minutos, 2-3 días a la semana). Hay que elegir ejercicios muy básicos (sentadillas, peso muerto, press de banca) y buscar el mayor peso posible para hacer unas 5-7 repeticiones en grupos de 3 series.

Mesomorfo: Los beneficiados por la genética, les tocó la lotería en cuanto a un cuerpo atlético. Con apenas entrenamiento logran estar definidos y apenas deben preocuparse por la dieta. La mayoría de atletas y deportistas profesionales lo son. Sus músculos se definen más rápido ya que asimilan mejor las proteínas.
Si este es tu caso, un entrenamiento con pesas y ejercicios cardiovasculares te otorgará un aspecto espectacular. Con todo, si eres de los que no le gusta el deporte, a poco que hagas conservarás una buena línea. El mayor problema es la dieta. Como los mesomorfos ven que no engordan ‘ni a tiros’, es posible que opten por una dieta poco saludable y que conserven la línea. Error. A la larga, los resultados serán desastrosos y el metabolismo puede cambiar. No caigas en la trampa.

Endomorfo: Podría decirse que los endomorfos se llevan la peor parte, pero tampoco hay que exagerar. Es cierto que si tu somatotipo es endomorfo (en resumen, tienes la cintura ‘ancha’) tenderás a engordar con más facilidad que los demás. Tu metabolismo es más lento y le ‘cuesta’ quemar las grasas. Aún así es el tipo de cuerpo más común.
En el pasado, ser endomorfo era una ventaja: acumular reservas en el organismo (grasa) para cuando escaseaba la comida daba a los endomorfos más posibilidades de sobrevivir en un ambiente hostil. Con la llegada del sedentarismo, la ventaja se convirtió en problema y la razón de que engordemos con tanta facilidad.
Así que lo primero es llevar a cabo una vida ‘activa’ para quemar las reservas de grasa que no necesitamos. Andar, subir escaleras, correr… Son ejercicios que podemos hacer sin apenas dificultad en nuestro día a día para así estimular el organismo. El siguiente paso es entrenar… Y cambiar de entrenamiento. Nuestros músculos son ‘perezosos’ y se acostumbran demasiado rápido a una rutina.
Aunque eso sí, tenemos que advertir que tener un vientre plano puede ser prácticamente imposible (nuestro cuerpo se resistirá a ello hasta el final, necesita reservar grasa). La dieta será fundamental para lograr un cuerpo bien definido: menos carbohidratos, más proteínas y menos grasas.

 

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